New York Bagels sin salir de casa

Una recetita para que probéis este fin de semana con tiempo.

Los bagels son unos panecillos con forma de rosca. Al parecer, según el sr. Wikipedia, son de origen polaco y se hicieron muy populares entre la comunidad judía. Para mí, es una de las delicias culinarias que asocio con Nueva York. La última vez que estuvimos allí, mi amiga Doreen nos llevó a Ess-a-Bagel, uno de los mejores sitios para probarlas.


Pero no el mejor, el mejor es tu propia casa. Hace unos meses, decidí intentarlo, al menos una vez, y me di cuenta de que no era tan difícil como pensaba. Ayuda, eso sí, tener una máquina panificadora para evitarte el amasado, pero también los he hecho sin máquina y no lleva mucho tiempo más.

Y, ahora, al grano. Después de probar varias, esta es la receta ganadora.

Ingredientes

Para la masa:

235 ml agua

1 1/2  cucharada (tamaño café) de sal

2  cucharadas (soperas) de azúcar blanco

360 gr harina

2  1/4  cucharada (tamaño café) de levadura seca de panadería (granulada)

Después necesitaremos:

Unos 3 litros de agua

2 cucharadas (soperas) de melaza o azúcar moreno

Para decorar y “personalizar”:

1 clara de huevo batida, semillas varias, queso rallado, cebolla frita…

Elaboración

Si tienes máquina panificadora, añade los 235 ml de agua, la sal, el azúcar blanco, la harina y la levadura a la cubeta. Sigue las instrucciones de tu máquina panificadora para hacer una masa de pan.

Si lo vas a hacer a mano, mezcla todo en un cuenco hasta obtener una masa con la que puedas hacer fácilmente una bola. Después, ponla sobre una superficie enharinada y amásala durante 10-15 minutos, hasta que la masa quede elástica y suave.

Pon de nuevo la masa en un bol (uno untado con aceite), tápalo con plástico de cocina y déjala en reposo durante unos 45 minutos o más (hasta que veas que ha doblado en tamaño).

Corta la masa en 9 trozos y da forma a los bagels. Yo hago una bola con cada una de esas nueve partes y después le hago un agujero en el medio con el pulgar, abriéndolo bastante con las manos para que quede grande y no se cierre el agujero más adelante.

 Tapa los bagels y déjalos reposar durante un par de horas.


Aprovecha para echarte una siesta, dar un paseo o o ver tu serie favorita, te lo has ganado.


Pon a hervir los 3 litros de agua en una olla poco profunda y grande. Añade el azúcar moreno o la melaza y, cuando hierva, coloca los bagels en el agua de uno en uno. Deja que cuezan 3 o 4 minutos y dales la vuelta con la ayuda de una espumadera. Otros 3 o 4 minutos y los sacas directamente a la bandeja, forrada con papel de horno, que vas a meter en el horno (precalentado a 190 grados).


Es el momento de barnizar los bagels con la clara de huevo y un pincel de cocina. Puedes dejarlas así o añadir semillas de amapola, de girasol, de sésamo, queso rallado, trocitos de cebolla frita, etc.

Si las vas a tomar con algo dulce, puedes añadirles trocitos de frutos secos o frutas deshidratadas directamente a la masa (pasas, arándanos secos…).

Al horno durante unos 25 minutos o hasta que se doren. Como este tiempo depende en gran medida de cómo sea tu horno, la primera vez vigílalos un poco para que no se quemen.

Saca los bagels, déjalos en una rejilla para que enfríen y a disfrutar de ellos. Los puedes tomar tal y como salen o meterlos en la tostadora unos minutos. A mí me gustan así, tostados, y con crema de queso y salmón ahumado o jamón cocido, por ejemplo.

Enjoy!

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